Nuria Pastor: Lecciones de una científica que está revolucionando la salud digital
¿Tu investigación puede cambiar el mundo… pero no sabes cómo llevarla al mercado?
Esa es la pregunta que muchas veces queda flotando entre los pasillos de laboratorios y las aulas universitarias. Publicaciones, congresos, papers. Y luego… ¿qué? Para muchos científicos, la carrera se detiene ahí. Pero no para Nuria Pastor.
Psicóloga clínica y neurocientífica, Nuria Pastor decidió dar un giro radical: cambiar la bata por la visión empresarial. Hoy es la CEO de VitalEra, una startup que usa inteligencia artificial para mejorar el seguimiento remoto de pacientes crónicos. Su tecnología ha ayudado a cientos de hospitales durante la pandemia, ha cruzado fronteras hasta llegar a Boston, y está demostrando que sí se puede emprender con ciencia, con impacto… y con alma.
En esta conversación con el divulgador y periodista Chema Nieto, Nuria desgrana con naturalidad y claridad cada etapa de su viaje emprendedor. Y lo hace con una generosidad poco común: compartiendo errores, aprendizajes y consejos que todo emprendedor científico debería escuchar.
De la ciencia a la empresa: ¿Por qué emprender?
Nuria se formó en psicología clínica y neurociencia. Presentó su TFG en Vancouver, y de allí volvió con una clara vocación investigadora. Se sumergió en proyectos de salud digital en el Hospital del Mar, algunos tan punteros como el uso de reconocimiento facial para evaluar el impacto de antidepresivos.
Pero algo no encajaba.
«Tenía muy claro que lo que íbamos a hacer de investigación tenía que crear un impacto. Que se pudiera llevar al mercado. Eso es lo más difícil que pase en el mundo de la investigación.»
Y es que la frustración no es nueva: mucha ciencia excelente nunca sale del paper. Nuria lo vivió en carne propia. “Había mucha investigación, mucha publicación, pero no se trasladaba realmente a la aplicabilidad en el mundo real.”
Ahí tomó una decisión valiente: dejar el doctorado y fundar una empresa.
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Nace VitalEra (antes HumanITcare): tecnología con propósito
Junto a su cofundador Nai, crearon una plataforma que conecta datos clínicos de pacientes desde sus casas con el hospital o la aseguradora. Una solución sencilla en apariencia, pero con una ingeniería compleja detrás: captación de datos desde fotos, wearables, dispositivos médicos… todo procesado por IA para detectar riesgos y emitir alertas clínicas relevantes.
“Recogemos datos desde fotos, dispositivos conectados… el software sintetiza y lanza alertas cuando ve que el paciente puede deteriorarse.”
El nombre original era HumanITcare. Pero tras años de evolución y expansión internacional, decidieron simplificar: VitalEra. Una nueva era vital para los pacientes, los médicos… y el propio sistema sanitario.
COVID-19: El punto de inflexión
La pandemia lo cambió todo. De pronto, lo que parecía un “nice to have” se volvió urgente. Los hospitales colapsaban. Las consultas presenciales eran imposibles. Y la tecnología de Nuria permitió monitorizar remotamente a miles de pacientes, especialmente crónicos.
“Había hospitales que no podían atender a sus pacientes porque las salas se destinaron a COVID. Con nuestra plataforma seguían controlando pacientes a distancia.”
Fue un estrés brutal. Videollamadas cada hora, uso intensivo de la plataforma, improvisación constante. Pero también fue el momento en que el propósito de la compañía cobró más sentido que nunca.
“Fue una manera de dar sentido a lo que hacíamos. Y nos unió más como equipo.”
Investigación aplicada: el corazón de la innovación
Aunque dejó el doctorado, Nuria no abandonó la ciencia. Todo lo contrario: hizo de la evidencia clínica el núcleo del producto.
VitalEra colabora con universidades, tiene un doctorando industrial con el Departamento de IA de la Universidad de Barcelona, y publica papers regularmente. Su software no solo monitoriza. Aprende. Predice. Mejora.
“Somos una empresa de salud conectada. Podemos ayudar a predecir eventos críticos. Y todo lo que hacemos está basado en evidencia clínica.”
Y lo más importante: hacen ensayos clínicos, registran en ClinicalTrials.gov, y apuestan por validación rigurosa. Un modelo de empresa de base científica real.
Llegar a Estados Unidos: cambiar el chip
Desde hace unos meses, Nuria pasa más tiempo en EE.UU. que en España. Y no es casualidad. El sistema americano, por complejo y desigual que sea, adopta innovación con mucha más rapidez.
“Estados Unidos es uno de los tres principales mercados de salud en el mundo. Y tienen una necesidad brutal. Allí la adopción es mucho más ágil.”
Eso sí: no basta con tener un buen producto. Allí, o estás o no existes. Por eso el equipo se ha dividido, con parte en España y parte en EE.UU., apostando por un crecimiento global.
Los mayores retos: foco, incertidumbre y equipo
Emprender no es fácil. Emprender en salud, menos. Y emprender con ciencia, en España, aún menos.
Nuria ha vivido todo tipo de retos: desde retrasos en financiación europea hasta momentos donde tuvo que llamar al banco para evitar que la empresa se hundiera. Pero si algo la define, es la resiliencia.
“Uno de los momentos más duros fue cuando se retrasaba un proyecto europeo. Teníamos que cumplir con el plan. El dinero no llegaba. Y yo tenía que hacer llamadas a la Comisión Europea y al banco.”
Aun así, nunca perdió el foco. “En salud puedes mejorar muchas cosas, pero sin foco no avanzas. Tienes que entender qué valor das a tu cliente y construirlo junto a él.”
Y sobre todo, tener un equipo comprometido. “Siempre digo que somos un barco. Unos reman más, otros menos. Pero si queremos llegar a puerto, hay que remar todos.”
IA, visión por computador y ciencia de datos
VitalEra no es solo una plataforma de telemedicina. Es un laboratorio vivo de innovación tecnológica. Uno de los desarrollos más avanzados que lideran es la aplicación de visión por computador para extraer datos clínicos a partir de fotos.
“Estamos desarrollando tecnología para que puedas enviar una foto de tu tensiómetro y el sistema la interprete. Sin conectar nada.”
Además, aplican IA para predecir riesgos de recaída, con modelos entrenados sobre la evolución de miles de pacientes. Detectan patrones, evalúan alertas, y ayudan a los médicos a anticiparse.
Pero Nuria es clara: sin inteligencia humana, la artificial no sirve.
“El sector salud no se transformará solo con IA. Se transformará con IA más un cambio de mentalidad. Tiene que haber voluntad humana de mejorar el sistema.”
Impacto humano: la historia detrás del software
Más allá de la tecnología, lo que más motiva al equipo son las personas. Médicos que agradecen poder detectar a tiempo complicaciones en pacientes crónicos. Enfermeros como Juan, desde Torrevieja, que manda audios de WhatsApp contando cómo ha evitado un ingreso.
“Juan nos decía: si no tuviera este sistema, no podría detectar eventos. Esto es lo que marca la diferencia. Pacientes que ahora tienen tranquilidad mental.”
También han trabajado con la Fundación Ricky Rubio, demostrando que incluso pacientes mayores pueden usar bien la tecnología. “Nos dicen que es fácil, que les da seguridad. Eso no tiene precio.”
Financiación: cómo sobrevivir sin inversión privada (al principio)
VitalEra ha conseguido financiación pública altamente competitiva: más de dos millones de euros entre programas del EIC (Consejo Europeo de Innovación), subvenciones y proyectos europeos.
Pero el camino no ha sido fácil.
“Los fondos públicos están bien, pero para crecer en mercados grandes necesitas inversión. Ahora estamos en ronda, hablando con fondos de EE.UU.”
Además, aprendieron a ser ágiles y a trabajar con bancos como el Santander para anticipar pagos cuando la administración se retrasaba. Una lección de gestión pura.
Y sobre todo: saber cuándo abrir capital, cuándo no, y con quién. “Quizá en algún momento hubiera ido mejor con un socio más industrial. Pero ahora tenemos claro qué tipo de inversores queremos.”
Cómo acelerar tu llegada al mercado científico: consejos finales
Nuria lo resume sin rodeos:
“Yo no soy CEO. Soy RO – Resolución de conflictos.”
Esa mentalidad operativa ha sido clave para acelerar tiempos. Pero también lo han sido otras prácticas:
- Buscar siempre el encaje con mercado.
- Foco absoluto.
- Rodearte de gente más lista que tú.
- Dejar entrar a advisors (como el descubridor del síndrome de Brugada).
- Escuchar mucho al cliente.
Y sobre todo, entender que la ejecución es más importante que la idea.
“Ideas brillantes hay muchas. Ejecución es lo que marca la diferencia.”
Conclusión: ¿estás listo para cruzar el puente?
Nuria Pastor no es una excepción. Es un ejemplo. De que se puede. De que hay otro camino para la ciencia. Uno donde no renuncias al rigor, pero apuestas por el impacto.
VitalEra es ya una realidad. Pero podría haber sido un proyecto más, perdido en una tesis doctoral. Lo que marcó la diferencia fue una decisión: emprender.
Y tú, ¿vas a dejar tu ciencia en un cajón o te atreverás a cambiar el mundo con ella?
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